Bodegón

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En el marco del proyecto, la selección de obras de la colección plantea una reinterpretación de los géneros académicos, explorando diversas formas de representación a través del arte. Este recurso permite examinar la evolución en las herramientas y recursos a lo largo del último cuarto de siglo.

El género del bodegón, que representa una cotidianeidad reveladora de lo establecido, ha servido desde las primeras vanguardias como un laboratorio de observación de la representación material ampliando el lenguaje a través de la expresividad de las texturas. Se presentan en sala conjuntamente el trabajo de Daniel Verbis (León, 1968), Iñaki Gracenea (San Sebastián, 1972) y Carlos Maciá (Lugo, 1977) que coinciden en un análisis desde el oficio de la pintura y su deconstrucción, retorciendo procesos, materiales y formatos desbordando los espacios tradicionales. En paralelo, el trabajo de Eva Fábregas (Barcelona, 1988) plantea un acercamiento similar desde la tridimensionalidad, que en este caso se presenta en su versión animada y enlaza con las poesías visuales de Daniel Cuberta Touzón (Sevilla, 1972).

La obra de Elena Aitzkoa (Apodaka, 1984) es pura vibración emocional a través de lo sensorial: en sus obras, los objetos quedan cargados por la presencia del cuerpo y la materialidad se convierte en fantasmagoría. Una imagen espectral que señala la ausencia en el caso de Rubén Grilo (Lugo, 1981), mientras que la evocación de la mirada detenida del trabajo de Cristina Mejías (Jerez de la Frontera, 1986) se utiliza para fijar la atención en la memoria de los objetos y la activación de su capacidad narrativa. En el mismo sentido, pero desde premisas formales muy distintas, el bodegón pop de Ester Partegàs (La Garriga, 1972) utiliza el aumento para mover a una reflexión sobre nuestra cotidianeidad y la asunción incontestada de sus principios.

Lucía Bayón (Madrid, 1994) trabaja también a partir de elementos ordinarios que mantienen su significación en la transformación física a la que se someten. Una reflexión sobre los elementos y su alquimia, la manipulación de la materialidad y sus connotaciones que en Javier Arbizu (Estella, 1984) adopta usos y formas clásicas y que permite a Mar Guerrero (Palma de Mallorca, 1991) presentarnos mundos fantásticos a través de un bellísimo extrañamiento.

La recreación de la presencia poética de las formas es también central en la obra de Alberto Peral (Santurce, 1966), que recurre a diversas tradiciones artísticas para su invocación, mientras que el trabajo de Oier Iruretagoiena (Rentería, 1988) y Miguel Marina (Madrid, 1989) se genera desde la descomposición y reestructuración de los elementos de la representación, en este caso de paisajes.

Sin título

Técnica mixta: impresión y pintura sintética sobre lienzo, montado sobre tablero.

2005

Paisaje sin mundo

Tapiz con collage de plástico y materiales diversos  

3 piezas: 222 x 221 cm.; 221.5 x 269.5 cm.; 223.5 x 273.5 cm. 

2020

Un viaje eterno, 202

Vidrio soplado con pelo canino y tubos cromados 

  1. 15 x 126 (30+58,5) cm
  2. 18 x 94 (36+58,8) cm
  3. 68 x 18,5 cm
  4. 26 + 13,5 + 20 cm
  5. 19 x 10,5 x 10 cm

2023

Celada

Óleo sobre papel, fieltro y lentejas
Óleo 130 x 89 cm.; fieltro 91×57,5cm. y mosaico 20 x 15 cm.

2020

La máquina de Macedonio

Instalación de objetos escultóricos sobre espejo y vídeo
Metacrilato 193,8 x 137 cm.

2020