La máquina de Macedonio es un proyecto sobre la construcción del relato, su polisemia y su mecanismo de ficcionalización. Dos sucesos se toman como punto de partida: la historia de una máquina parlante capaz de generar historias a partir de la transformación de otras precedentes y la costumbre, propia de una comunidad de tradición oral, de relatar cada día lo que se sueña la noche anterior con la intención de afectar, con su interpretación, el día a día y la cosmovisión de la comunidad.
El proyecto comienza después de una estancia en Maracaibo, territorio cercano a La Guajira, donde la artista pudo entrar en contacto con una comunidad indígena que se extiende entre Colombia y Venezuela: los wayúu o guajiros, que habitan desde épocas precolombinas este territorio, donde han logrado mantener su lengua y muchas de sus costumbres y manifestaciones culturales, transmitidas oralmente hasta el día de hoy. En esta comunidad, son los más ancianos quienes dominan el arte de contar historias e interpretar los sueños, habilidad que concuerda con la destreza en el manejo de su artesanía textil.
Ésta se materializa en piezas donde los encuentros entre la urdimbre y la trama hilan las formas de entender el mundo de la comunidad. Aquí los sueños se sueñan, pero también se cuentan y se tejen saberes. La investigación de Cristina Mejías parte de su interés por esta comunidad de tradición oral y toma su título de la novela de Ricardo Piglia La ciudad ausente, donde se narra la existencia de la máquina de Macedonio, un artefacto parlante, transformador y contenedor de historias recluido en un museo que, a su vez, alberga los objetos físicos que forman parte de la trama de las historias relatadas por la máquina, convirtiendo así el propio museo en una novela.
Durante su experiencia en La Guajira, tras un periodo de diálogo e investigación junto a la comunidad wayúu de Yaguasiru, la artista propuso la realización de una pieza textil en la que se fijó un patrón de trabajo distinto de la práctica habitual: la pieza fue manufacturada por las manos de miembros de la comunidad pertenecientes a diferentes generaciones y según unos parámetros acordados de producción y retribución comunitaria.
“Relacionar” y “relatar” comparten una misma raíz que hace referencia a traer, enlazar o visualizar algo de nuevo. De ahí que ambas acciones nunca ocurran del mismo modo, haciendo imposible la existencia de un único relato, de un único sueño y de una única relación. Estableciendo una relación entre la máquina de Macedonio creada por Piglia, que encarna las teorías novelísticas de Macedonio Fernández, y la creación de los relatos wayúu, originados desde las claves del sueño, este proyecto reflexiona sobre la construcción narrativa y la imposibilidad de un relato unívoco, ya que la lectura estaría compuesta de imprevistos, encuentros fortuitos, distracciones y saltos espacio-temporales, donde un relato visible esconde un relato secreto, narrado de un modo elíptico y fragmentario.