NEW DARK AGE es un videojuego conceptual sobre “economística” (el sistema económico fiduciario basado en la fe en el valor del capital) y tecnofeudalismo (el poder feudal de las corporaciones tecnológicas en el tejido socioeconómico actual) que se vertebra en un viaje por un escenario especulativo cibermedieval en el que las corporaciones han sustituido el modelo de Estado-nación territorial y dirigen el mundo a través del control del big data.
Al estilo de un videojuego walking simulator en primera persona, un first-person RPG, le espectadore/ jugadore adopta el rol de un USERF (user+serf [usuario+siervo]) que transita por cinco niveles correspondientes a cada una de las cinco empresas líderes del mercado digital —las corporaciones MMAGA (Meta, Microsoft, Apple, Google y Amazon)—, explorando los servidores de datos de estos reinos corporativos, conociendo sus costumbres, leyes, algoritmos y señores/ CEOs feudales.
NEW DARK AGE es un peregrinaje por esta “Nueva Edad Oscura” de la información, donde la fantasía contemporánea de un conocimiento brindado por la tecnología trae lo contrario: una era de incertidumbre, posverdad, algoritmos predictivos y minuciosos sistemas de vigilancia. Una Nueva Edad Oscura donde el capitalismo ha derivado en un neofeudalismo en el cual las corporaciones (plataformas de datos) parecen reinos y los CEOs (directivos) e IAs (inteligencias artificiales) actúan como reyes soberanos y les usuaries como sierves. Así, la tecnología digital adopta un papel dominante, impulsando la deslocalización y la precarización de la fuerza de trabajo, mientras la economía y la política se alejan de la democracia.
La obra concreta dichas cuestiones en un artefacto interactivo experimental donde se muestran estas corporaciones tecnológicas como reinos soberanos que luchan (entre ellos y con los Estadosnación) por el control de los datos de les usuaries, subyugándoles a través de un pacto de “términos y condiciones” por el cual les usuaries pueden utilizar las tierras de los lores (los sistemas operativos, las plataformas digitales, las redes sociales, los servicios de búsqueda, etc.) a cambio de cultivar las mismas (la producción incesante de contenido e información y la consecuente “datificación” de los cuerpos).