[Gen.2005]

Mireia Sallarès

(Barcelona, 1973)

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Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona en 1997, amplia estudios en la facultad de arte de Atenas, Grecia, y posteriormente se forma en audiovisuales en la Escuela Massana y EMAV de Barcelona. En el año 2000 obtiene una beca del COPEC para una residencia artística en el centro de arte Art3 de Valence-Lyon, Francia; ese mismo año, gracias a otra beca de la Generalitat de Cataluña para la formación de artistas en el extranjero realiza estudios de cine y vídeo en la New School University y en la fundación Film & Video Arts de Nueva York. Trabaja como asistente en el laboratorio de postproducción y realización audiovisual de ambos lugares, estableciendo contacto con fundaciones como Women Make Movies o compañías como Vertiginosas (Islands), y colabora en numerosas producciones alternativas de cine y teatro hasta finales del 2003. Desde 2004 reside en Barcelona y forma parte del equipo de realizadores de la fundación Photographic Social Vision, elaborando ciclos de proyecciones audiovisuales de fotografía documental de autor y realizando documentales. Ha sido seleccionada en la Muestra INJUVE del año 1999, y ha recibido varios premios, como el primer premio de la Muestra Sinergias de Arte Contemporáneo de Barcelona en 2001, o las menciones de honor en la Bienal de Vic de 2000 o en el Premio Ciutat de Palma de 2004. En 2005 recibe una beca del gobierno de la Generalitat de ayuda a la producción y creación artísticas. 

 

Entre sus exposiciones individuales se pueden destacar Le camion de Zahïa, conversations après le paradis perdu, presentada en 2005 en el Espacio Zero1 del Museo Comarcal de la Garrotxa, Olot; Soy un animal, celebrada en 2004 dentro del ciclo “Corner”, en el Espacio Cultural de Obra Social Caja Madrid de Barcelona, o Rendez-vous, le consolador le plus romantique, presentado por primera vez en 2000 en el hotel Sants Barceló en New Art Barcelona. 

 

Ha participado, entre otras exposiciones colectivas, en Bienvenidos a la sociedad del espectáculo, organizada en 1999 por la ACM de Mataró, interviniendo en los espacios de una antigua escuela; Ex-Parc d’Atraccions, intervenciones en el antiguo Parque de Atracciones, dentro de la Trienal de Barcelona de 2000; Rodalies. Un itinerario transversal, presentada en los principales centros de arte contemporáneo de Cataluña e inaugurada en Lérida en 2001; Monocanal, exposición itinerante sobre videocreación española, inaugurada en el MNCARS, Madrid, en 2002; I(de)ntimidados, sobre proyectos curatoriales premiados por la Fundación Caja Madrid o la Bienal Leandre Cristòfol, celebrada en el Centro de Arte la Panera de Lérida. 

 

Mi visado de modelo II

2005

16 mm y DVCam transferido a DVD 

Duración: 17” aprox. una serie de 1/3 + 1p.a. (más una prueba de artista) 

Imágenes edición Generación 2005 ©Tomás Antelo 

Imágenes exposición Veinticuatro años y un día ©Maru Serrano/La Casa Encendida 2025 

Me costó tres intentos conseguir un visado para vivir un par de años en EE UU. Un visado es una gracia, no un derecho, así que, si no te lo conceden, no puedes reclamar; sin embargo, es lo que te define y te permite el derecho de estar en ese lugar. Cuando llegué a NY en 2001, unos meses después del 11-S, conocí a Zaloa. Ella llevaba ya años en la ciudad y su visado expiraba en unos meses. Este proyecto parte de un material que filmé hace casi tres años y es, ante todo, la historia de cómo Zaloa consiguió un visado de modelo, sin haberlo sido nunca, para poder quedarse en NY. Ayudé a Zaloa a diseñar su book. Yo intentaba entonces escribir un guión de cine y le propuse a Zaloa filmar su experiencia, que tenía mucha relación con la línea de trabajo que yo venía y vengo desarrollando sobre la apropiación, por parte del lenguaje artístico, del lenguaje documental como un profuso modo de aproximación a lo real, a una dimensión social y a los modos de construir identidades en la actualidad. Siempre desarrollo mis proyectos artísticos a partir de vivencias personales, historias individuales mínimas pero que soportan una compleja estructura de sistema. 

Escribimos un guión conjuntamente. Aunque era extraño que Zaloa se aprendiera sus propias palabras de memoria, ella ya había memorizado un “guión” durante el proceso real de solicitud de visado: el mismo sistema de abogados y agencias la había empujado a crear un personaje. Ahí fue donde el proyecto empezó a convertirse en un documental sobre una ficción, sobre la inevitable sumisión a los mecanismos de ficción y espectáculo como modos de ser sujeto en nuestra sociedad. Sin embargo, el trabajo ha empezadoeste año durante el proceso de edición porque ha sido en él donde la narración se ha construido. El largo tiempo entre la filmación del primer material y el montaje me ha permitido revisar lo filmado y utilizarlo en un sentido más abstracto, menos descriptivo, fragmentándolo y haciéndolo permeable a interferencias de otros materiales. A la vez que conservé los momentos de clímax, desenlace, tensión y dramatismo narrativo propios del cine, recuperé la pesada estructura cinematográfica en sí, su making off, para mostrar no sólo la obra sino también su montaje como metáfora del hecho real. Hacer escuchar la voz de la directora, el ruido del motor de la cámara o el sonido de la claqueta transmite una idea para mi fundamental: presentar un montaje como tensión entre imágenes, escenas, conceptos, deseos y fines. Incorporé material diverso: foto fija del book de modelo, elementos gráficos de una campaña publicitaria del gobierno neoyorquino a raíz de los atentados y una conversación con Zaloa en vídeo donde se habla del porqué, cómo y qué se filmó. Me interesaba mostrar el contraste entre la representación del cine y el análisis del vídeo y también plantear qué puede generar emocionalmente una ciudad como NY para que alguien haga semejante esfuerzo con el fin de permanecer en ella. 

Otro eje fundamental de este proyecto es su formalización, su puesta en escena, como en todas mis videoinstalaciones; el cómo y el dónde se proyecta el vídeo, el sentido de espacio que genera, es clave. En este proyecto, escogí la valla publicitaria como pantalla de proyección y objeto de la videoinstalación porque la considero un soporte de ficción ejemplar, un paradigma de la construcción de identidad en nuestros espacios públicos. Al ser soporte para vender productos, pedir votos o generar conciencias, coincidía con lo que la misma historia narraba y respondía a la voluntad de devolver el material del montaje al espacio que le es propio: ¿dónde están las modelos sino en las vallas publicitarias de nuestros espacios públicos?, ¿no está el cuerpo de la mujer tan utilizado y dirigido como nuestros espacios sociales? Por otro lado, me divertía la idea de imaginar una valla publicitaria que publicitara algo y mostrara a la vez la crítica de lo que estaba publicitando. 

Utilicé la mirada a cámara porque permitía la idea del espectador como cómplice, como otro actor del no-lugar. También estaba la idea de crear un objeto contundente en su mensaje pero ambiguo en su aspecto para posibilitar un doble uso, una doble identidad: objeto artístico, cuando esté en un espacio expositivo convencional, y objeto “real”, capaz de competir en el espacio público, cuando esté en el exterior. Finalmente decidí la elaboración de un póster de gran formato que completara el montaje, presentándolo simultáneamente como material impreso con información teórica y crítica, como soporte de ficción y propaganda del proyecto, y como elemento para intervenir en soportes publicitarios. 

En definitiva, se trata de un montaje documental sobre una mentira, y lo que pretende, sin embargo, es mostrar que esta mentira está inmersa en un complejo entramado que la convierte, en una gran verdad, en una realidad.