[Gen.2007]

José Álvaro Perdices

(Madrid, 1971)

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El comienzo de un trauma… en una imagen… una maternidad compartida en 1974… erecciones que no se entienden. En ese mismo año se produce el primer encierro bajo llaves y cerrojo en un cuarto oscuro (trastero), lleno de cajas y esquinitas… En el techo cuelga un cordero despellejado; aunque vagamente se percibe, el olor aún permanece en mi memoria. 

 

El año 1974 supone también el comienzo de las primeras actividades naumanísticas, con una clara predisposición externa hacia Henry Moore Bound to Fall (Back View), que será una constante hasta principios de los años ochenta y que más tarde reaparecerá en el exilio de finales de los noventa y principios del año 2000. 

 

Dos años más tarde, en la primavera de 1976, aparecen los primeros síntomas de comportamiento abyecto. Serán piedras fundacionales para los trabajos realizados en la segunda mitad de los noventa. Estamos hablando de claras invocaciones a la tradición oral y otras prácticas de autocomplacencia. La década de los ochenta es un periodo de distanciamiento encubierto con el ser que se extiende hasta 1988, momento en el que se producen los primeros flirteos con los grandes heterogestos de los machos, amén D.J., R.B., B.N., C.A. y D.F., entre otros, siendo el primero de ellos con quien perdurará una relación on/off hasta el presente. Es una etapa en la que podemos hablar de seducción, amor tergiversado y venganza encubierta. 

 

La connivencia con B.N. sigue aún “presente”, especialmente en este momento IRREVERSIBLEMENTE beautiful, donde su presencia está al lado, en el medio, por dentro y abierto en canal. 

 

Entre 1988 y 1993 se desarrolla un arduo proceso de deformación profesional, ingestión y consecuente vómito. En un 99% de los casos se empieza a reconocer lo que no se debe hacer –valga de muestra el episodio de gritos, agresividad e histeria sufrido por M. Sierra con Modelo de rodillas, chorreando en bolígrafo azul Bic, 1992. 

 

1993 es el año de la ingenua partida sin saber a dónde ni por qué. Comienza entonces el gran periodo de la pérdida de la culpa, de la abertura, y ya por primera vez podemos decir que Tanto Monta Monta, monta, monta… sigue montando. 

 

Fascinado por la rebeldía exótica de los comportamientos y las fábulas populares del ketchup y la mayonnaise de los Estados Unidos, e incluso palpando las intimidades de sus profetas… –quiero decir, incluso dándoles de comer, claro está, Perdices con chocolate o Endivias con cabrales más otros lubricantes–, se hace imposible adaptar tales estrategias… no importa lo cerca que estén… Retornando simultáneamente…, casi como en una reacción de resistencia de lo que el cuerpo nunca probó, a los modelos del patio de mi casa. 

 

Aunque esta afirmación no es del todo verdadera en cuanto que esos modelos y traumas siguen siendo los sujetos de……………………… en fin, Lost in Translation. 

IRREVERSIBLEMENTE beautiful

2006

Vídeo proyección con sonido. 

17′ 50» 

Imágenes edición Generación 2007 ©Tomás Antelo 

Imágenes exposición Veinticuatro años y un día ©Maru Serrano/La Casa Encendida 20

IRREVERSIBLEMENTE beautiful (2006) es un proyecto de videoinstalación que explora el comportamiento de tres actores y una audiencia en el espacio semicavernoso del sótano de una casa en Los Ángeles. 

Se pidió a tres actores diferentes que realizaran una actuación en este sótano siguiendo un mismo guion, en el que tan sólo aparece el nombre del actor repetido continuamente con diferentes anotaciones que van desde la afirmación a la negación, desde cacofonías y abstracciones del nombre por una excesiva repetición al silencio, desde el entusiasmo a la frustración o el lloro, alternando diferentes tonos de voz. 

Puntualmente se señalan diferentes acciones físicas que el actor realiza mientras grita continuadamente su nombre, tales como hacer un agujero en la tierra, romper una bombilla encendida con un hacha, arrojar tierra o piedras de manera enfurecida contra la pared, esconderse entre las vigas de madera, tratar de escapar por unas pequeñas ventanas de luz, etcétera. 

Los personajes comienzan, de este modo, a repetir constantemente el mismo nombre, dudan, se callan, cambian de ritmos, se meten en la burbuja de verse a sí mismos y no reconocerse del todo. Los gritos van cambiando, se suceden momentos y narrativas que evocan situaciones o experiencias pasadas. Los gritos llegan a ser desesperantes algunas veces; otras, casi imperceptibles. Momentos de silencio y búsqueda mientras el tono aumenta queriendo llegar a un lugar imposible. No exit.  

El personaje se pierde físicamente y mentalmente en este deambular absurdo, llegando a entrar en un proceso parecido al trance, con síntomas de desubicación física y mental. Después de 17 minutos de abstracciones y balbuceos constantes, la angustia, el miedo, las lágrimas, la negación o el caos han creado una situación límite en la que el ser existe fuera de lo terrenal. 

La performance de cada actor se grabó individualmente y a diferentes horas del día. Los actores nunca se conocieron. 

En una sesión posterior (dos meses más tarde) se pidió a los actores que realizaran la misma performance que ya habían realizado, siguiendo el mismo guion que ya habían utilizado. Esta vez, las tres actuaciones ocurrirían a la vez y los actores compartirían el mismo espacio, junto con una audiencia de veinte personas que fueron invitadas a estar presentes. La audiencia desconocía el espacio del sótano, a los actores y lo que iba a acontecer. En esta segunda sesión se realizaron dos grabaciones simultáneas. Una de ellas se enfocó en los tres actores y la otra en la audiencia como sujeto de la imagen. 

Una sexta filmación se realizó sobre un agujero en la tierra del sótano hecho por uno de los actores. La filmación se hizo con cámara fija y durante dos minutos de cada hora del día, con lo que la imagen va cambiando de luz con cada intervalo. 

Los seis canales (proyecciones) diferentes se articulan en un espacio previamente diseñado, que contiene una arquitectura interna de paredes y pasillos donde se proyectan las imágenes a escalas diferentes, siguiendo instrucciones específicas. En cualquier caso, esta videoinstalación tiene un margen de adaptación para acomodarse a una arquitectura específica.