[Gen.2020]

Elisa Celda

(Madrid, 1995)

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Elisa Celda estudió cine en EQZE (San Sebastián) y ECAM (Madrid). Su trabajo se basa en la experimentación cinematográfica y la investigación etnográfica, prestando especial atención al espacio donde confluyen realidad, tradición y ficción. Ha presentado su obra en festivales e instituciones como el Festival Internacional Play-Doc, el Círculo de Bellas Artes de Madrid, el Ionion Center for the Arts and Culture (Kefalonia, Grecia), el Centro Cultural de España en Montevideo y PHotoEspaña.

O arrais do mar

2020

Vídeo proyección. 18’’ con audio

Imágenes edición Generación 2020 ©Manuel Blanco/La Casa Encendida 2020

Imágenes exposición Veinticuatro años y un día ©Maru Serrano/La Casa Encendida 2025   

O arrais do mar plantea una radiografía nocturna de un territorio en el que varias acciones simultáneas establecen una compleja relación entre el mar y la costa. Con una visión circular del tiempo y los acontecimientos, la naturaleza y lo humano dialogan en una amalgama de coreografías nocturnas que terminan por difuminarse. Estas acciones, aparentemente independientes, conforman un paisaje a través de la luz, el movimiento y el sonido.

La película registra una jornada nocturna de la última comunidad de pescadores que emplea el arte de la xàvega, un tipo de pesca tradicional desaparecida en el litoral español y en proceso de extinción en Portugal que apenas ha evolucionado a lo largo de los siglos. Declarada Patrimonio Cultural Inmaterial en 2017, esta práctica se lleva a cabo con una red de cerco que es transportada a dos kilómetros de la costa por una barca conectada mediante un cable a dos tractores y que más tarde es recuperada desde la costa de forma tanto física como mecánica, en una recogida que, hasta hace pocos años, era realizada por bueyes.

Al anochecer, los pescadores llegan con los tractores, iluminando la orilla, dejan caer las redes de xàvega y exhiben sus capturas sobre la arena, entre las que no sólo hay pescado, sino también todo aquello que la red arrastra del fondo del Atlántico. Con estos objetos encontrados crean sus propios altares, donde se funden historia y leyenda, construyendo el imaginario colectivo asociado al territorio y ubicándonos en un espacio atemporal nocturno iluminado por focos.

Al mismo tiempo, en la película, bajo el inmenso acantilado, a pocos metros del mar, en un camino de tierra sin asfaltar rodeado por arbustos y vegetación, otros cuerpos deambulan por el terreno, buscando entre ellos encuentros sexuales ocasionales.

O arrais do mar retrata un espacio sin centro y sin apenas vigilancia en el que determinadas acciones que han sido desplazadas encuentran su lugar. Es una lectura contemporánea de la espera y un retrato a modo de escenografía territorial durante un intervalo de tiempo. Una experiencia sensorial y caleidoscópica que, jugando con la dualidad entre varios escenarios, difumina la frontera entre lo que se ve y lo que no puede ser visto.