IRREVERSIBLEMENTE beautiful (2006) es un proyecto de videoinstalación que explora el comportamiento de tres actores y una audiencia en el espacio semicavernoso del sótano de una casa en Los Ángeles.
Se pidió a tres actores diferentes que realizaran una actuación en este sótano siguiendo un mismo guion, en el que tan sólo aparece el nombre del actor repetido continuamente con diferentes anotaciones que van desde la afirmación a la negación, desde cacofonías y abstracciones del nombre por una excesiva repetición al silencio, desde el entusiasmo a la frustración o el lloro, alternando diferentes tonos de voz.
Puntualmente se señalan diferentes acciones físicas que el actor realiza mientras grita continuadamente su nombre, tales como hacer un agujero en la tierra, romper una bombilla encendida con un hacha, arrojar tierra o piedras de manera enfurecida contra la pared, esconderse entre las vigas de madera, tratar de escapar por unas pequeñas ventanas de luz, etcétera.
Los personajes comienzan, de este modo, a repetir constantemente el mismo nombre, dudan, se callan, cambian de ritmos, se meten en la burbuja de verse a sí mismos y no reconocerse del todo. Los gritos van cambiando, se suceden momentos y narrativas que evocan situaciones o experiencias pasadas. Los gritos llegan a ser desesperantes algunas veces; otras, casi imperceptibles. Momentos de silencio y búsqueda mientras el tono aumenta queriendo llegar a un lugar imposible. No exit.
El personaje se pierde físicamente y mentalmente en este deambular absurdo, llegando a entrar en un proceso parecido al trance, con síntomas de desubicación física y mental. Después de 17 minutos de abstracciones y balbuceos constantes, la angustia, el miedo, las lágrimas, la negación o el caos han creado una situación límite en la que el ser existe fuera de lo terrenal.
La performance de cada actor se grabó individualmente y a diferentes horas del día. Los actores nunca se conocieron.
En una sesión posterior (dos meses más tarde) se pidió a los actores que realizaran la misma performance que ya habían realizado, siguiendo el mismo guion que ya habían utilizado. Esta vez, las tres actuaciones ocurrirían a la vez y los actores compartirían el mismo espacio, junto con una audiencia de veinte personas que fueron invitadas a estar presentes. La audiencia desconocía el espacio del sótano, a los actores y lo que iba a acontecer. En esta segunda sesión se realizaron dos grabaciones simultáneas. Una de ellas se enfocó en los tres actores y la otra en la audiencia como sujeto de la imagen.
Una sexta filmación se realizó sobre un agujero en la tierra del sótano hecho por uno de los actores. La filmación se hizo con cámara fija y durante dos minutos de cada hora del día, con lo que la imagen va cambiando de luz con cada intervalo.
Los seis canales (proyecciones) diferentes se articulan en un espacio previamente diseñado, que contiene una arquitectura interna de paredes y pasillos donde se proyectan las imágenes a escalas diferentes, siguiendo instrucciones específicas. En cualquier caso, esta videoinstalación tiene un margen de adaptación para acomodarse a una arquitectura específica.