Air Click nace de la necesidad de radicalizar cierta tendencia a acorralar e intentar torturar a la propia pintura contra sus hipotéticos límites, abriendo con ello múltiples interrogantes sobre el qué y el cómo… Realizo esta serie por medio de un compresor, que caracteriza de forma extraordinariamente radical el resultado, simulando mis tan admirados procesos de carácter industrial. Nunca me dejarán de sorprender. Podría extenderme en ‘de dónde’ y ‘adónde’ pero, francamente, me encuentro cada vez más extraño escuchándome.
La pieza que presento es un ejemplo de la última ramificación de Air Click, que parte de varias vivencias procesuales muy enriquecedoras: 181 metros cuadrados en 52 horas (2006), para el Museo de Arte Contemporánea de Vigo, y Ten cuidado, no vayas a matar a alguien (2006), para A Chocolataría, en Santiago de Compostela. En ambas intervenciones, el proceso de producción-realización se me ha revelado como algo trascendente. Y lo digo así porque ha sido como un momento de lucidez en una enorme juerga sin fin.
En éstas me encuentro atormentado…