El políptico Minas de Ojos Negros pertenece a la serie Otros lugares, que, a pesar de ser una suerte de mapas, va más allá de la objetiva cartografía de un territorio. Nos muestra ‘el lugar’ desde un punto de vista procesual, en donde la representación de un espacio habitado es inseparable de la transitoriedad de un hecho acontecido. Dentro de este contexto, se toma el agua y su morfología como vehículo de esta / otra utópica representación del binomio espacio / tiempo.
Esta obra en concreto refleja, objetivamente, la huella del recorrido de una gotera en una nave industrial abandonada durante años, es decir, el dibujo del fluir del agua sobre el muro. Como metáfora, habla de la historia y decadencia del lugar donde se encuentra, las minas de Ojos Negros, en Teruel, dejadas a su suerte desde hace décadas tras el cierre de sus instalaciones y actividad industrial.
En definitiva, se trata de otro intento fallido de representación de nuestro ambiguo paisaje cultural, en el que el aprecio por lo imperecedero y el interés por lo transitorio se dan a un mismo tiempo.