[Gen.2008]

Florencia Marano

(Madrid, 1978)

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Florencia Pietrapertosa Marano vivió en su ciudad natal, Madrid, durante dos años y medio; luego se trasladó con su familia a París hasta 1984, para instalarse finalmente en Buenos Aires. 

 

Allí realizó los estudios de Bellas Artes en la Escuela Nacional Bulnes y posteriormente la carrera de Realización Audiovisual en el Centro de Investigación y Experimentación en Video y Cine (CIEVYC). 

 

En esta misma ciudad comenzó a trabajar profesionalmente en diferentes medios audiovisuales, compatibilizando las tareas de ayudante de dirección, de arte o realización. 

 

En 2001 se traslada a Barcelona, donde vive hasta el momento y donde desarrolla diversas obras documentales y de videoarte. 

 

Entre sus trabajos recientes pueden citarse las piezas de videoarte de producción independiente Recetas para la mujer moderna (2007) y The Sect (2006), o los documentales producidos por Parallel 40 y Televisión de Cataluña Jazz (2007), Un día mes (2006) y La Makabra (2006), éste último seleccionado para la muestra documental OVNI 2008, celebrada en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona. 

Le Corps de Mouhamadou

2007

Vídeo. Tres canales HDV 

15 min 

1/6 

Imágenes edición Generación 2008 ©Tomás Antelo 

Imágenes exposición Veinticuatro años y un día ©Maru Serrano/La Casa Encendida 2025 

 

Le corps de Mouhamadou es una pieza documental de carácter experimental que refleja cómo se vive desde Senegal el tema de la emigración clandestina hacia España. 

A veinte kilómetros de Dakar se encuentra Thiaroye Sur Mer, un poblado laberíntico formado de “chabolas” en angostas calles de arena que desembocan en la playa, donde hay montones de cayucos varados por la falta de trabajo para los pescadores. 

La mayoría de las familias del barrio viven de la pesca artesanal desde sus antepasados. Hace casi diez años, el gobierno de Senegal firmó un acuerdo de pesca con la Unión Europea, cediendo el derecho para explotar los mares senegaleses de forma continua con maquinaria grande y moderna, de modo que poco a poco la pesca artesanal dejó de ser rentable. 

Se dice que, a finales de 2005, una balsa de pescadores que partió desde Thiaroye Sur Mer se perdió en el mar y, al cabo de una semana, sus tripulantes aparecieron en las Islas Canarias. La noticia causó sorpresa general en la zona, ya que no habían imaginado que con sus propias embarcaciones se podía llegar a España. 

En poco tiempo, esta humilde playa se convirtió en pilar de la emigración. Rápidamente se reprodujeron las anécdotas de vecinos que lograban ayudar a sus familias gracias a su trabajo en España. 

El noventa por ciento de la población senegalesa es musulmana. Muchos hombres practican la poligamia; es decir que, si un hombre tiene cuatro esposas y con cada una de ellas hijos, viven en un mismo terreno y de una misma fuente de ingresos aproximadamente cuarenta personas. Si el padre de familia es mayor para trabajar o jubilado, le corresponde al hijo varón mayor y más fuerte mantener a toda la familia. Por eso, el periodo de edad de los viajeros clandestinos oscila entre los diecisiete y los treinta y cinco años. 

A principios de 2006 ocurre la primera tragedia para el barrio: desaparece en el mar un cayuco con ochenta y un chicos a bordo. En poco tiempo se repiten casos similares por todo el poblado; muchas familias llevaban meses esperando la llamada de un hijo o familiar. 

Un grupo de madres reacciona frente a esta situación y funda, en la casa de una vecina de Thiaroye Sur Mer, la Asociación de Madres de Víctimas de Cayucos, bajo el lema de “Lucha contra la inmigración clandestina”. Las mujeres fueron a la playa a contar su realidad a los jóvenes que pretendían marchar en las mismas condiciones, hablaron con los pescadores desocupados que se habían convertido en conductores de cayucos, buscaron casa por casa a las madres que habían perdido a uno o más hijos por la travesía en el mar para que expusieran su realidad a los habitantes del barrio. 

Casi todas las familias de Thiaroye Sur Mer están relacionadas de una forma u otra con la inmigración clandestina. En un período de un año, este barrio pasó de ser un punto clave para emigrar a ser el sitio más conocido en Senegal declarado “contra la inmigración clandestina”. Desde otros poblados costeros han ido surgiendo nuevas asociaciones con el mismo lema, extendiéndose esta lucha por toda la costa de Senegal. 

Pero en la playa, repatriados, desocupados y jóvenes dan vueltas por la costa mirando cayucos y comparando motores; persiste la fantasía de volver a intentar el viaje en un futuro.