[Gen.2020]

Oier Iruretagoiena

(Rentería, 1988)

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Oier Iruretagoiena empezó su andadura artística en la música experimental y posteriormente ha ido abriéndose a otros formatos, como la escultura, el texto y el vídeo. En 2011 se licenció en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco/EHU y en 2018 completó el programa de residencia WIELS de Bruselas. Entre otros espacios, ha expuesto individualmente en el Centro Cultural Montehermoso de Vitoria-Gasteiz (2011), el espacio Halfhouse de Barcelona (2014) y la galería CarrerasMugica de Bilbao (2015 y 2019). Recientemente ha participado en exposiciones colectivas en el Azkuna Zentroa de Bilbao (Bi Dos Two, 2018), el Centro Internacional de Cultura Contemporánea Tabakalera de San Sebastián (Cale, cale, cale! Caale!!!, 2017, comisariada por Juan Canela), la galería Elba Benítez de Madrid (Otzan, 2016) y la muestra sin título comisariada en 2018 por David Bestué en Halfhouse, así como en el programa LaPublika de la productora artística Consonni de Bilbao (2016).

 

También ha actuado en festivales y espacios artísticos como la sala Arteleku de San Sebastián durante el festival de música electrónica Elektronikaldia; el Espacio Menosuno y el Festival In-Sonora de Madrid; el Festival Ertz de Otras Músicas, celebrado en Bera (Navarra); el Zarata Fest de Bilbao; el Festival LEM, Cicle HUM y L’ull Cec, celebrados en Barcelona; y los festivales internacionales Tuned City de Berlín, Rhizomes de París y San Serri_e de Ámsterdam.

 

Ha publicado su trabajo en sellos discográficos como Test Tube Records, Creative Sources, Obs, Zeromoon y Nueni Records. Desde 2010 es uno de los coordinadores del espacio Club Le Larraskito y, desde 2015, coordina junto a Miguel A. García y Enrike Hurtado el Programa Hotsetan del Azkuna Zentroa, ambos en Bilbao.

Paisaje sin mundo

2020

Tapiz con collage de plástico y materiales diversos  

3 piezas: 222 x 221 cm.; 221.5 x 269.5 cm.; 223.5 x 273.5 cm. 

Imágenes edición Generación 2020 ©Manuel Blanco/La Casa Encendida 2020

Imágenes exposición Veinticuatro años y un día ©Maru Serrano/La Casa Encendida 2025   

En su obra Retrotopía (Barcelona, Paidós, 2017), el filósofo Zygmunt Bauman entendía el término homónimo como una negación de la negación de la utopía, señalando que proyectamos las utopías en el pasado preindustrial en lugar de hacerlo en el futuro; nostalgia por tiempos pasados conceptualizados más positivamente de lo que realmente fueron. El interés y la preocupación por esta situación actual es el paisaje de fondo que acompaña a Oier Iruretagoiena en la realización de este proyecto. El resultado del proceso son una serie de trabajos articulados a partir del corte y cosido de pinturas abandonadas y recuperadas.

Paisaje sin mundo (mural) consiste en la rearticulación y ensamblaje de pinturas que durante algún tiempo decoraron viviendas particulares y que después fueron desechadas. Los motivos que muestran esas pinturas —encontradas en diferentes ciudades a lo largo de varios meses— son paisajes rurales o naturalezas domesticadas para el cultivo. Además de la atracción hacia la materialidad de la pintura y del hecho de que sean obras únicas y no reproducibles, la elección de este material de trabajo ha estado marcada simultáneamente por el propio interés del artista en lo rural y por la dirección que las propias pinturas han ido marcando.

El pintor y el campesino probablemente veían cosas diferentes ante la misma panorámica. Donde el pintor veía un paisaje calmado y silencioso, la mirada del campesino se centraba en múltiples rastros y presagios, pues su relación con el entorno, demasiado cercana, le obligaba a actuar, a mirar, de otra manera. Es necesaria pues una distancia para componer una oda al campo, para recrearlo como lugar exótico, bucólico o idílico.